A ver si te viene alguien a la mente alguien cuando te pongo en estas tres situaciones.

1- Reunión de equipo para mejorar los procesos. De repente se te ocurre una nueva idea y la lanzas. Alguien contesta: “esto ya lo hicimos en su día y no funcionó” – fin de la conversación.

2- Reunión de amigos para decidir qué hacéis en vacaciones. Tras tres veranos seguidos yendo a la misma playa, propones ir a Asia porque has visto que es súper barato y tiene unas playas brutales. Tu amigo te contesta: “¡Qué dices! ¿Y qué se nos ha perdido en Asia? La semana pasada leí un artículo en el que hablaba de lo peligroso que era ir por allí, yo no voy ni de broma” – fin de la conversación.

3- Comida familiar de domingo, empezáis a hablar de las navidades y le propones a tu madre de iros todos a celebrar la nochevieja a una casa rural perdida del mundo. Tu madre te contesta que teniendo una casa para que se va a ir a otra a celebrar nada por ahí, prefiere quedarse en la suya – fin de la conversación.

¿En qué se parecen las tres personas de las tres situaciones?

Las tres están limitando tremendamente sus posibilidades sin saberlo.
La primera, por cerrarse a nuevas opciones, se ha perdido la posibilidad de reducir el proceso a la mitad.
La segunda se ha perdido conocer el amor de su vida en Indonesia.
La tercera, divertirse como nunca en una casa en la que ella no tenía la responsabilidad de todo por una vez desde hace mucho tiempo.

Ninguna de las tres te preguntó para que querías hacer lo que estabas proponiendo ni indagó en cómo se podría hacer algo similar a lo que proponías. Y… ¿cómo te has sentido tú con esas respuestas? Seguramente sentiste que no les importas mucho porque no te hacen ni caso a tus propuestas.

Las tres hablan desde lo que se denomina la actitud de experto, desde esta actitud la persona cree que lo sabe todo y cuando alguien lo cuestiona se pone a la defensiva. Puede que tengas a alguien que tenga esta actitud 24/7, sin embargo, todos lo hacemos sin darnos cuenta en algún momento y si eres líder más, ya que se supone que estás en ese puesto porque eres una Wikipedia con patas de tu área.
Sin embargo, hay una actitud mucho más liberadora y coherente que te propongo, sobre todo si eres líder: la actitud de aprendizaje.
La actitud de aprendizaje se interesa por conocer otras realidades, utiliza mucho la pregunta y ante una nueva idea indaga en lugar de juzga a priori.

¿Y porqué es más liberadora y coherente?

Liberadora porque te quitará la constante tensión de sentir que tienes que saberlo todo.
Coherente porque cuando gestionas equipo, se supone que te preocupas por ellos y por lo que opinan y proponen. Esto transmite humildad y la humildad conecta e inspira.
Por eso la siguiente vez que te pregunten algo que no sepas, en lugar de ponerte nervioso por no saber la respuesta o sentar catedra antes de indagar algo más, cuenta hasta tres y conviértete en un aprendiz. Lidérate para liderar.

¿Eres curioso/a en el trabajo? Descubre su importancia.

Si estás buscando nuevo talento, entra en InfoJobs

PUBLICA TU OFERTA

Melisa Terriza, experta en formación para líderes millennial